En un recinto de quejas es en lo que se han convertido las salas pediátricas del Hospital Escuela (HE). Caminar por los pasillos es ser testigos de un ambiente de tristeza e impotencia.
Las pequeñas camas se alinean, cada una ocupada por un pequeño cuyo rostro refleja más de lo que sus palabras pueden expresar.
De acuerdo con los especialistas, la mayoría son tan pequeños que aún no tienen la capacidad para describir su malestar.
Cada camilla ocupada es un recordatorio de la fragilidad de la vida, pero también un llamado de atención para empezar a actuar contra este mortal mosquito que ha convertido cada carcajada en llanto desconsolado.
“Amanecimos con 84 pacientes ingresados por dengue en las diferentes áreas de observación de pediatría”, informó Scheybi Miralda, jefa de la Emergencia Pediátrica del Hospital Escuela.
La especialista detalló que 15 menores están ingresados en la sala de dengue 1 y otros 15 pacientes en la nueva sala de dengue 2. Asimismo, destacó que el resto de los pacientes, es decir, 54 menores, están albergados en la sala de observación de pediatría.
Padres y madres permanecen en los pasillos a la espera de recibir buenas noticias de sus pequeños, cada uno de ellos marcado por un rostro de fatiga y cansancio.
En cada esquina de este hospital se siente un aire pesado, cargado de preocupación y desesperanza, pero también de resistencia e historias victoriosas.
“Dos de estos pacientes hoy se debaten entre la vida y la muerte”, fueron las tristes palabras de la jefa de Pediatría. A su vez, advirtió que, pese a que el dengue es una enfermedad prevenible, también puede ser mortal si no se toman las medidas en tiempo y forma.
