En Honduras, los impuestos que gravan la gasolina superior, la gasolina regular, el diésel y demás derivados generan aproximadamente 14,000 millones de lempiras anuales, lo que representa cerca del 7.5% del total de ingresos tributarios del Estado y equivale a casi la mitad del presupuesto anual de la Secretaría de Educación Pública.
Los analistas coincidieron en que, aunque la medida es sumamente atractiva en el terreno político y popular, genera un desafío presupuestario inmediato.
Si el Poder Ejecutivo ya remitió al Congreso Nacional el Proyecto del Presupuesto General con esos 14,000 millones presupuestados como ingresos corrientes, cualquier rebaja tributaria exigirá reformular el presupuesto, recortar el gasto burocrático o buscar fuentes sustitutivas de financiamiento.
El precio de los combustibles vuelve a generar debate en Honduras, mientras distintos sectores plantean la posibilidad de reducir o eliminar temporalmente los impuestos aplicados a estos productos para disminuir el impacto que las constantes alzas están teniendo en los consumidores.
El tema tomó mayor fuerza luego de que el Congreso Nacional y representantes del sector transporte instalaran una mesa técnica para analizar alternativas ante el incremento de los costos de los combustibles. Entre los puntos abordados se encuentra precisamente el impuesto que grava estos productos.
¿Qué pasaría si se reducen los impuestos?
Quienes plantean una reducción o eliminación temporal sostienen que esta medida podría generar un alivio directo para los consumidores, al disminuir el componente tributario incluido en el precio final de los combustibles.
El efecto también podría sentirse en sectores que dependen del combustible para operar, como el transporte de pasajeros y carga, agricultura, comercio y distribución de productos.
Sin embargo, el debate también tiene un componente fiscal. Los impuestos a los combustibles representan una fuente importante de ingresos para el Estado. De acuerdo con el Marco Macro Fiscal, la recaudación estimada por este concepto para 2025 fue de L12,982 millones, ubicándose entre los principales ingresos tributarios.
El Gobierno mantiene subsidio
Mientras continúa la discusión sobre los impuestos, el Gobierno ha incrementado el Apoyo Económico Temporal aplicado a la gasolina regular y al diésel. El porcentaje pasó del 65 % al 70 % de los incrementos, con vigencia establecida hasta el 31 de diciembre de 2026.
Este mecanismo busca amortiguar el impacto de los precios internacionales sobre los consumidores, aunque no evita que los combustibles continúen registrando aumentos.
Un debate entre precio y recaudación
La discusión plantea dos aspectos principales: por un lado, la posibilidad de reducir el costo que pagan los hondureños al llenar sus vehículos; por otro, la necesidad de determinar cómo compensar los ingresos que dejaría de recibir el Estado si se modifica temporalmente el impuesto.
La Secretaría de Finanzas ha señalado en documentos presupuestarios la importancia de los ingresos provenientes de los combustibles para las finanzas públicas. Además, la legislación tributaria contempla diferentes gravámenes relacionados con la comercialización de estos productos.
Por ahora, el tema continúa bajo discusión entre autoridades, diputados y sectores vinculados al transporte, mientras los consumidores siguen enfrentando precios elevados en las estaciones de servicio.
