Actualmente según investigaciones se ha logrado identificar cierta cantidad de centros educativos en el país que no cuentan con electricidad ni agua potable. Estas situaciones de una u otra forma evita que se convierta en un entorno desafiante para cientos de niños hondureños que reciben el pan del saber, enfrentándose cada día a la dura realidad de tener que estudiar bajo la sombra de la carencia de infraestructura educativa.
Para las autoridades de la Secretaría de Educación, no es más que un sobrio recordatorio de la crisis educativa por la que atraviesa el país.
Para ser precisos, un total de 2,015 centros educativos funcionan sin agua potable, mientras que 4,481 no disponen de energía eléctrica, sumergiendo a miles de estudiantes a condiciones precarias que limitan su aprendizaje.
Refiriéndonos al departamento de Olancho, se conoció por su extensión geográfica, lidera las estadísticas en números brutos, con más de 600 escuelas sin electricidad y 239 sin agua potable (839 en total).
